lunes, 6 de febrero de 2012

Reflexiones

Después de tanto tumbarme boca arriba, bajo los árboles del parque del mundo, me he dado cuenta, de cuanto nos parecemos a ellos.

Tienen raíces, nuestros padres, tienen un fuerte tronco, nuestra vida y duras ramas que están ahí y no se mueven, los caminos que hemos tenido que tomar.

Pero sus ramas mas frágiles son el presente y hay que estar alerta para que no se partan,”no te confíes” y por ultimo, nuestros sentimientos, las hojas que bailan a izquierda y derecha; bailando con el viento.

Aunque a veces tienes que soportar tormentas..,después siempre viene la calma.

David Briñol Erneta

12-IX-2011.

viernes, 10 de junio de 2011

El cariño fue el milagro

Este era un niño que no tenía amigos y que nunca los tendría, era paralítico y con bastante mala leche, por esto, vivía amargado. Cuando se asomaba a la ventana y veía a los demás niños como jugaban y corrían; y eso él no lo iba a poder hacer nunca.


Nadie podía hacer nada por él, se tenía que conformar con esta vida que llevaba. La vida era así para él, a su madre la traía de canto, la mareaba entre unas cosas y otras, la buena mujer viendo como su hijo sufría, por que de ahí le venía la mala sangre que gastaba, le perdonaba todo y le hacía y atendía en todo aunque la tratara a zapatazos, todo a su hijo le perdonaba.

Hasta que una noche durmiendo se le apareció en sueños una persona y le dijo que algún día muy pronto andaría, cuando aprendiera a tratar mejor a todo el mundo, sobre todo a su madre.

El crío se despertó y ya no durmió en toda la noche pensando en ello.

Él no creía en sueños pero se puso en ello, empezó a tratar mejor a su madre y notó al cabo de cierto tiempo como sus piernas se movían, eso le ayudó a seguir con esta política con su madre y así fueron pasando los meses y fue mejorando. Los médicos no se lo creían; eso era un milagro.

Lo tenían al crío desahuciado, paralítico para siempre, hasta que por fin consiguió andar y correr y tener lo que quería: ir a la escuela y tener amigos y estar a bien con su madre, la más contenta de que su hijo pudiera andar y llevar una vida sin tan mal genio. La soledad donde había vivido le había avinagrado el carácter y ahora que se relacionaba con mucha gente se volvió más pacífico y alegre y menos mimoso con su madre. Nadie supo quién era el que se le apareció en sueños, esa buena persona al que le hizo caso y gracias a esto cambió de llevar una vida de amargado a esta, que era la que él quería y se merecía.


Ángel Albéniz

martes, 21 de diciembre de 2010

ADIVINANZA

Mudo está el Rey D. Fernando,
mudos en la regia estancia
véase al Cardenal Cisneros
y Varones de Prosapia
con luz de cielo en sus ojos
y ternura en sus palabras
va dictando la gran Reina
su voluntad soberana
con hábito Franciscano
que pido para la mortaja
lleven mi cuerpo a la tierra
y allí tiendan losa llana
Hacerme funeral sencillo
sin muchos lutos ni hachas
y aplíquese 2000000
para el socorro de lástimas
y dando el cuerpo a la tierra
y entregando a Dios el alma
finó la mujer sublime
de virtudes tan preclaras
que vivió cual Santa Reina
y murió cual Reina Santa

¿Quién era?
(Isabel la Católica)

NUNCA ES TARDE

Era una persona mayor que no había conocido la Navidad en su vida, pobre hombre. Su familia que era muy pobre, no había tenido nunca la oportunidad de hacerle ningún regalo, ni habían podido celebrar como se hace esos días navideños.


En su casa todo era trabajar sin parar, fuera el día que fuera, Navidad incluida.

Él tenía la ilusión de, antes de pasar a mejor vida, notar en su cuerpo lo que era que alguien en esas fechas le hiciera un regalo. Su cuerpo se lo pedía.

Mandó una carta a los Reyes Magos explicándoles su caso tan desgraciado y estos buenos y santos personajes, cuando llegó la fecha de repartir los regalos se pararon también en su casa los tres a una con sus pajes. Tocaron a su puerta e hicieron algo que el hombre no esperaba; le llenaron de regalos. El casi llorando, casi se desmaya de la emoción. Todo era mucho para él; desde el hombre creyó en los Reyes Magos, tan nobles y buenas personas.

Todo lo que hay que hacer es mandarles la carta y nunca fallan ni hacen de menos a nadie.

Forman parte de estas fiestas, las más sanas y humanas del año. La Navidad

Ángel Albéniz

POEMA

Tu fidelidad es grande
Tu fidelidad incomparable es
Nadie como Tú
Bendito Dios
Grande es tu Fidelidad

ANÓNIMO

lunes, 2 de agosto de 2010

El Niño y el Gorrión

Había una vez un gorrión que vivía en una ciudad, allí hacia siempre su vida, se movía de aquí para allá, buscando el alimento entre los sitios donde iba siempre. Iba a un sitio en particular, en la ventana de una casa donde vivía un niño que siempre le daba de comer. El gorrión y el niño se querían mucho.


Este niño vivía en la más completa soledad, sus padres no le hacían caso, no le daban cariño, no tenía amigos porque era muy callado y por eso no podía conseguir amigos.

Sólo tenía como amigo al gorrión que era muy inteligente y se dio cuenta de la tristeza del niño.

Supo por compañeros pájaros que emigran a pasar los meses fríos a otros países que en cierto país existía una fruta mágica con la que el niño conseguiría tener amigos y el cariño de los padres.

El gorrión preguntó a unos pájaros y a otros hasta que consiguió averiguar cuál era este país.

Llegó a este sin pararse en ninguna parte, cogió con su pico la suficiente fruta para el bien de su amigo y salió de allí de vuelta a casa.

No descansaba ni un momento, después de muchas semanas llegó a la ciudad.

Fue a la ventana de su amigo medio muerto de cansancio, le dio a entender que debía comer esta fruta y ya casi sin respiración, el gorrión consiguió que su amigo la comiera.

El gorrión al ver esto, lo que más quería en su vida, murió de alegría.

El niño lloró mucho la muerte de su amigo pero con el tiempo se dio cuenta que tenía amigos por todas partes.

Comprendió entonces que fue lo que le dio el gorrión lo que le hizo todo.

Este niño nunca olvido al que hizo tanto por él, tuvo amigos más que nadie pero el mejor amigo, el gorrión

 
Ángel Albéniz

Volveré a ser libre


Me voy al monte
huyo del psiquiatra que me encierra
me voy con mis hermanos los animales
con mi padre el Sol y mi madre la Luna
comeré fruta deliciosa
beberé agua del manantial
dormiré cuando la noche cierre mis ojos
en las cavernas de mis ancestros.
despertaré al amanecer
correré como el galgo
gritaré como el mono
recorreré la selva buscando compañera
veré a Dios en las estrellas
ahuyentaré los demonios con muecas
tiritaré de frío
el viento curtirá mi piel
enloqueceré cuando el hambre aceche
dibujaré con carbón sobre la roca
oiré la música del trueno
exhausto descansaré
¡Volveré a ser libre!
José Miguel Casi